Leyenda enviada por e-mail:

Cerca de mi pueblo vivía una anciana cuya casa distaba varios kilometros de la casa mas cercana. Vivía sola y no tenía familia ni amigos que la visitaran y le hicieran compañía, por lo que pasaba las horas muertas haciendo puzzles.

Un dia, en plena noche, escucho que llamaban a la puerta y al abrir esta, cual fue no su sorpresa al encontrar en el suelo de la entrada un puzzle sin fotografía alguna en la caja.

En un principio sintió curiosidad y comenzó a hacer el puzzle esa misma noche, pero esa curiosidad pronto se convirtió en obsesión al descubrir a medida que lo iba completando que lo que se representaba en el era su propia casa, con ella dentro, sentada a la mesa y haciendo el puzle.

Tras un par de semanas, cuando la anciana colocó la última pieza, correspondiente a la ventana, se fijó que en esta que había asomado un hombre con un cuchillo en la mano. Lo último que escuchó esa pobre mujer fue el ruido de unos cristales al romperse.